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Adonis del balón

Idolatrados, admirados, amados y odiados casi a partes iguales. Hoy en día, los jugadores del deporte rey, el fútbol, han dejado de ser simples deportistas para pasar a ser tan héroes de la belleza como las celebrities.

por Neus Hilari y Ramiro Fernández

Creadores de imagen y tendencias, el estilo de estas grandes estrellas futbolísticas es imitado al segundo por millones de personas en todo el mundo y su rostro reclamado como imagen de campañas para marcas tanto de dentro como de fuera del ámbito deportivo. Con la ayuda de Ramiro Fernández, analizamos este mes este fenómeno a través de la imagen de siete de los futbolistas más influyentes del mundo.

Hace no tantos años los jugadores de fútbol eran señores más bien normales, de cortes de pelo rectos, facciones duras y pelo en pecho, que se diferenciaban de los hombres de a pie por el simple hecho de ganarse la vida pateando un balón. Hoy en día quedan ya muy lejos esas imágenes de humildes astros del balón. Actualmente los jugadores de fútbol son ídolos de masas, líderes difusores de una imagen y unos valores a imitar por millares de personas, cuya imagen se disputan las firmas comerciales más influenciables del planeta. Son elegantes, triunfadores, millonarios, conducen coches de lujo y miles de jóvenes idolatran e imitan sus estilos. Hay que se atreve a afirmar que hoy en día los jugadores de fútbol son los “nuevos gladiadores del siglo XXI” y todo gracias al estatus y la influencia de su profesión que, en los últimos años, han crecido como la espuma.

Para profundizar más sobre este tema, nos reunimos con el psicoesteta Ramiro Fernández para analizar –según las pautas de la psicoestética de Carles Muñoz Espinalt, de cuya escuela de pensamiento es miembro y discípulo Ramiro– el estilo de siete de las estrellas de fútbol más reconocidas del momento. Cada uno de ellos apuesto por un corte de pelo y un peinado diferente, pero debemos reconocer que los siete son grandes modelos para los jóvenes del siglo XXI, que persiguen imágenes en constante renovación con las que identificarse.

Gerard Piqué, bello triunfador

El central del Fútbol Club Barcelona acostumbra a lucir una barba de dos o tres días que refuerza su estilo anglosajón de “descuido estudiado”. Con un rostro que refleja vitalidad, Gerard sabe lucir muy bien la ropa deportiva, adaptando a la perfección las últimas tendencias. El tono de su cabello aporta al conjunto un aire muy versátil y agradable; su peinado, estirado en punta hacia arriba, destella como si se tratara de un guerrero moderno. Cuando no se afeita los parietales se magnifica el volumen de su cabello que, combinado con la barba, le cierra el rostro derivando en un aspecto huraño que no concuerda con su mirada y su gesto corporal. De ahí que acierte con el corte de pelo para reflejar esa aureola de triunfador que le rodea.

Fernando Torres, la belleza de la seguridad

“El Niño”, como se le conoce popularmente, sigue conservando ese aspecto infantil que le hizo valedor del sobrenombre en su día.  Sus rasgos faciales, reforzados por el acertado corte de pelo que luce últimamente y su color de cabello, ahora dorado, le permiten preservar las simpatías de miles de seguidores. De cabello fino, en el terreno de juego su pelo vuela dejando la espiral que irradian los hombres de éxito. A pesar de que en Londres no está obteniendo los resultados que le gustaría, mantiene esa personalidad segura; la de un joven que cree en sí mismo y es consciente de las posibilidades y del futuro que tiene por delante. Gracias a su planta, cualquier atuendo le queda como un guante y él, además, procura que así sea apostando siempre con acierto por complementos que refuercen su imagen juvenil. Ya se sabe, la belleza no se materializa únicamente en un determinado cuerpo o unas facciones; para que producirla necesitamos también vivacidad reflejada en el semblante.

Lionel Messi, mago del balón, sencillo en imagen

Luce el 10 en el Fútbol Club Barcelona, un número que refleja a la perfección lo que consigue en el terreno de juego. Ahora bien, cuando “La Pulga” se quita la elástica todo cambia. Es cierto que se ha cortado el pelo, apostando por un escalado que encaja muy bien en su rostro, otorgándole un aire muy  juvenil y dinámico, pero sigue muy lejos de estar a la última. De aspecto simpático y reforzando la relevancia de su mirada, Messi carece de fuerte expresividad. No cabe duda de que estamos ante un joven sensible que sabe dosificar con calma los éxitos que lo acompañan y está claro que el estilo y la moda no son sus fuertes. Lo suyo es el balón, con el que verdaderamente es un genio. El éxito, conseguido con nobleza y esfuerzo, conlleva como premio una gran fuerza espiritual y en eso se apoya Leo.

Cristiano Ronaldo, adorado narciso

CR7 es el verdadero adonis del fútbol actual. Luce un peinado muy moderno, a veces con cierto aire “cherokee” y siempre en constante evolución. No es extraño verle cambiar de look hasta tres veces en un mismo mes. Como apuesta por afeitarse los parietales, presenta un semblante de primitivismo que contrasta con su cuidada piel y sus perfiladas cejas, dándole una imagen muy sofisticada. Es un apolíneo presumido en grado sumo que puede llegar incluso a ser obsesivo. La aureola de triunfador que lo rodea se rompe cuando saca a relucir unos aires chulescos, una actitud que choca con su personalidad. Debería recordar que nada se logra con la falsa humildad y que para ser valorado hay que saber autovalorarse.

Iker Casillas, el chico de al lado

El guardameta y capitán del Real Madrid se singulariza por llevar siempre el pelo cuidado y funcional, se nota que es de los que sabe peinarse con los dedos. Sus cejas, muy masculinas, y esa barba y bigote incipiente le aportan un aire rústico. Acierta cuando rebaja la perilla, consiguiendo así refinar su rostro. De complexión atlética, lleva con prestancia la ropa deportiva y, últimamente, en los actos de representación del club o la selección, coordina muy bien sus trajes y complementos. Sencillo, pero elegante. Alguien dijo alguna vez que los seres humanos no somos solamente lo que somos sino también lo que aparentamos ser e Iker Casillas, a pesar de sus éxitos, representa con naturalidad ser un chico normal, educado y correcto.

Fernando Llorente, equilibrio entre razón y corazón

Es el “rey león”. Su corte de pelo y el volumen de su cabello le aportan una imagen moderna que sabe llevar con mucha soltura combinando muy bien su pronunciada barbilla y su cuello ancho. De porte moderno y mirada penetrante, el delantero del Athletic de Bilbao irradia ansia de triunfo. De fondo bondadoso, todo cambia cuando se encuentra dentro del área; ahí el azul de sus ojos se transforma en el blanco y negro del balón. Cuida su imagen, lo que demuestra que cree en sí mismo, y ya se sabe que no hay belleza exterior sin armonía interior. Parece que Fernando Llorente tiene su mente bien equilibrada y su cabeza muy bien amueblada.


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