La diseñadora española Sara Leonor firma un nuevo proyecto de interiorismo en el barrio londinense de Islington: un espacio vibrante, funcional y lleno de carácter que acoge la peluquería Sarah Hepburn Stylists (SHS), el proyecto personal de Sarah Castañares, una estilista madrileña especializada en color.
Ubicada en un local con historia, regentado durante décadas por un peluquero italiano que se jubiló, la nueva peluquería conserva la esencia de barrio mientras despliega una identidad completamente renovada.
Sarah, que ha vivido y trabajado en Madrid, Barcelona, Marbella y Londres, ha sido la impulsora de la transformación. Su objetivo ha sido proyectar su propia visión, optimizar el espacio y ofrecer una experiencia envolvente tanto para clientes como para los profesionales que trabajan con ella.
Para ello, unió fuerzas con Sara Leonor, para lograr un interiorismo que combina una estética industrial con materiales resistentes como el acero y el hormigón, matizada por un tratamiento cromático único y por la presencia constante de obras de arte, tanto del artista David Schmidt (DS Art) como de otros creadores artísticos.
Toda la parte inferior del mobiliario está realizada en acero con malla metálica, mientras que la parte superior, pintada a mano, añade textura y calidez. Mientras que la iluminación suspendida permite una lectura limpia del espacio y la disposición funcional de las zonas de trabajo.
Uno de los elementos centrales es el color verde neón, que se convierte en un sello de identidad: presente en el rótulo exterior, en las luces del mobiliario y en una instalación gráfica firmada por DS Art, artista británico especializado en grafiti y pintura en capas.
Su intervención se extiende también al acabado mural, las taquillas tras las barras y diversos collages superpuestos sobre obras existentes.
La peluquería, de 45 metros cuadrados, cuenta con tres zonas de lavado, ocho puestos de trabajo y una distribución optimizada que permite ampliar la zona de espera y abrir visualmente el espacio desde el exterior. De hecho, uno de los tocadores es especial: destinado a aquellos clientes que no quieren ver el resultado final hasta el fin del proceso y no tiene un cristal delante.
En línea con las prácticas habituales de las peluquerías londinenses, tres de los puestos de peluquería son empleados por Sarah Hepburn Stylists, mientras que los otros cuatro, están disponibles para ser alquilados temporalmente para otros profesionales freelance de la peluquería.
En lugar de una recepción tradicional, el acceso está presidido por un expositor de producto, bancos y una estantería con luz verde que enmarca las extensiones y productos de venta al público.
A la izquierda la recepción que destaca por el expositor de productos; y a la derecha lel tocador reservado para aquellos clientes que no quieren ver cómo trabajan su ‘new look’, por ello, no hay espejo. Fotos: Anna Batchelor.
“El diseño busca también adaptarse a diferentes usos y eventos, permitiendo modular la atmósfera con luz y color. Los muebles a medida, las baldas ocultas tras los espejos, la encimera para que los clientes puedan trabajar con sus ordenadores portátiles Mientras esperan, e incluso el sistema de mezcla de tintes automatizado, responden a una lógica práctica, sostenible y estética”, explica la diseñadora Sara Leonor.
Ese sistema avanzado permite crear colores personalizados con precisión y reducir al mínimo el desperdicio de producto. Para Sarah Castañares, este espacio no es únicamente su lugar de trabajo: es una extensión de sí misma, un entorno que comunica su manera de entender la belleza, el arte y la vida. Su clientela internacional, que viaja desde Alemania y otros puntos de Europa para confiarle su cabello, encuentra en esta peluquería un entorno singular, donde el cuidado y el color se viven como una experiencia inmersiva.
"Este proyecto supone una verdadera transformación de mi espacio de trabajo y de todo lo que representa. Quería que cada detalle reflejara quién soy y qué hago: el color es mi lenguaje y mi especialidad. Aquí todo está pensado para que se respire esa energía creativa, desde la luz y los materiales hasta la manera en que mostramos los tintes y las extensiones, que son el corazón de nuestro trabajo”, apunta la fundadora de Sarah Hepburn Stylists.
Recalca, además: “La nueva distribución y los sistemas automatizados nos permiten trabajar con mucha más eficiencia y ofrecer a cada cliente una experiencia personalizada y única. Esta peluquería no es solo un lugar donde se viene a peinarse: es un espacio donde el color cobra vida y donde cada persona puede sentirse parte de algo especial".
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