Sin embargo, más allá de los factores externos propios de la temporada, gran parte del deterioro capilar que aparece durante los meses estivales tiene su origen en pequeños hábitos cotidianos que suelen pasar desapercibidos. Un diagnóstico adecuado y un asesoramiento personalizado continúan siendo las mejores herramientas para prevenir daños y mantener la calidad del cabello durante toda la estación.
Desde Corta Cabeza recuerdan que la prevención comienza mucho antes de las vacaciones.
“El verano no arruina el pelo porque sí; lo arruinan ciertos gestos que repetimos sin darnos cuenta”, explica Luciano Cañete. “Lo importante es entender qué le pasa a tu cabello —si está teñido, si ha habido decoloración, si es fino o rizado— y ajustar la rutina. Y eso puede empezar con un buen diagnóstico en el salón”.
Cada cabello responde de forma diferente a las agresiones externas. No requiere los mismos cuidados un cabello natural que uno coloreado, ni un cabello fino que una melena sometida a procesos técnicos frecuentes.
Por ello, desde Corta Cabeza destacan la importancia de adaptar las recomendaciones a las características específicas de cada cliente.
“Lo fundamental para hacerlo bien en casa es el asesoramiento en el salón”, señala Luciano Cañete. “En pocos minutos podemos indicarte qué te conviene y qué no: frecuencia de lavado, productos de tratamiento, cómo proteger el color, si puedes usar aceite y cómo, y qué hábitos deberías evitar para no llegar a septiembre con el pelo destrozado”.
Según explican desde la firma, la estrategia pasa por actuar sobre dos aspectos fundamentales: reducir las agresiones externas y reforzar la protección y la hidratación del cabello durante todo el verano.
1. No aclarar el cabello después de la piscina o la playa
Uno de los errores más habituales consiste en dejar que el cloro o la sal permanezcan sobre el cabello durante horas hasta el momento de la ducha.
Aunque pueda parecer un gesto sin importancia, la acumulación continuada de estos agentes favorece la deshidratación y altera progresivamente la fibra capilar.
“Es un gesto simple que reduce muchísimo el impacto acumulado”, señalan desde el equipo de estilistas de Corta Cabeza.
Aclarar el cabello con agua dulce inmediatamente después del baño ayuda a minimizar los daños y facilita la conservación del color y del brillo.
2. Utilizar en exceso planchas y herramientas térmicas
Durante los meses de calor es frecuente recurrir a planchas o secadores para controlar el encrespamiento. Sin embargo, en muchas ocasiones ese encrespamiento es consecuencia directa de la falta de hidratación.
“Habitualmente cometemos el error de utilizar el calor para intentar domar un encrespamiento que en realidad es deshidratación”, explica Luciano Cañete.
Por ello, recomienda reducir la frecuencia de uso de herramientas térmicas, trabajar a temperaturas moderadas y potenciar acabados más naturales durante el verano.
3. Tratar el cabello coloreado como si fuera un cabello natural
La exposición solar, el cloro y los lavados más frecuentes afectan especialmente a los cabellos teñidos o decolorados.
La pérdida de intensidad, la oxidación del color y la aparición de reflejos no deseados son algunas de las consecuencias más habituales cuando no se utilizan productos específicos.
“Asesórate sobre una rutina específica para el color, que incluirá hidratación constante y productos adecuados”, recomienda el equipo de estilistas.
Para el profesional, esta época representa además una oportunidad para reforzar el seguimiento de los clientes con coloraciones técnicas mediante protocolos adaptados a la temporada.
4. Abusar de recogidos excesivamente tirantes
Coletas, moños y recogidos muy tensos suelen convertirse en una solución rápida frente al calor, pero pueden generar una tensión constante sobre la fibra capilar y la raíz.
“Lo mejor es alternar posiciones, reducir la tensión y usar gomas protegidas que no rompan el cabello”, aconseja Luciano Cañete.
Mantener hábitos de peinado más respetuosos ayuda a prevenir roturas y a preservar la salud del cabello durante los meses de verano.
5. Utilizar aceites sin criterio
Los aceites capilares son uno de los productos más populares durante esta época del año. Sin embargo, utilizarlos en exceso o aplicarlos incorrectamente puede generar el efecto contrario al deseado.
“La gran equivocación es pensar que más aceite equivale a más reparación, y no es así”, advierte el director de Corta Cabeza.
La recomendación general pasa por utilizar pequeñas cantidades y concentrar la aplicación en medios y puntas, evitando saturar el cabello o aplicarlo cuando realmente no lo necesita.
6. Exponer el cabello al sol sin protección
Aunque la protección solar forma parte de cualquier rutina de cuidado de la piel, todavía son muchos los clientes que olvidan que el cabello también necesita protección frente a la radiación solar.
Productos específicos, sombreros o gorros transpirables pueden ayudar a reducir el impacto del sol sobre la fibra capilar y el color.
“La diferencia está en la constancia, no en hacer grandes tratamientos un día suelto porque tienes más tiempo”, concluye Luciano Cañete.
Más allá de los tratamientos reparadores que llegan después de las vacaciones, cada vez más profesionales apuestan por una estrategia preventiva basada en el diagnóstico, la protección y la personalización de los cuidados.
En un momento en el que los clientes buscan mantener la calidad del cabello durante todo el año, el asesoramiento profesional se convierte en una herramienta clave para anticiparse a los daños y garantizar que el cabello llegue a septiembre con el mejor aspecto posible.
Sobre Corta Cabeza
Fundada en 2009 por Luciano Cañete y Luis María Rodríguez, Corta Cabeza es una cadena de peluquerías inspirada en el modelo británico, donde cada estilista domina corte, color y peinado para ofrecer una atención integral y personalizada.
La compañía cuenta actualmente con seis salones en Madrid y un equipo creativo que participa habitualmente en proyectos de moda, publicidad y tendencias, combinando la excelencia técnica con una marcada vocación artística y de servicio.