La fibrosis postquirúrgica se define como una formación excesiva de tejido cicatricial rico en colágeno como consecuencia de la respuesta inflamatoria del organismo tras una intervención quirúrgica. Sin embargo, no todos los pacientes desarrollan fibrosis con la misma intensidad.
Según Yvette Pons, esta variabilidad depende de factores como la calidad del tejido, la respuesta inflamatoria individual, el tipo de cirugía, la técnica empleada y la capacidad del organismo para regular los factores de crecimiento implicados en la cicatrización.
La especialista explica que la recuperación tras una cirugía abdominal se divide en tres etapas:
En este sentido, advierte de que la fibrosis puede comenzar a desarrollarse de forma temprana en función del grado de inflamación.
La fibrosis postoperatoria puede presentarse en distintas formas clínicas:
Además, su severidad se clasifica en niveles del 0 al 3, desde formas palpables pero no visibles hasta fibrosis claramente evidente en cualquier posición.
Para Yvette Pons, la prevención debe iniciarse desde el propio acto quirúrgico o inmediatamente después de la intervención.
“La mejor fibrosis es la que no se llega a formar. La prevención debe comenzar desde el primer momento del proceso quirúrgico”.
Entre las principales medidas preventivas destaca:
La especialista también aclara que el colágeno hidrolizado no incrementa la fibrosis, sino que contribuye a mejorar la organización del tejido cicatricial.
Cuando la fibrosis ya está presente, Yvette Pons señala que existen diferentes alternativas terapéuticas que permiten mejorar la calidad del tejido.
Entre ellas destaca:
Según explica, la radiofrecuencia permite reorganizar el colágeno y mejorar la elasticidad del tejido cuando se aplica de forma controlada.
La especialista subraya el papel de la terapia manual del tejido conectivo dentro del abordaje de la fibrosis postoperatoria.
Esta técnica consiste en un masaje especializado cuyo objetivo es mejorar el edema, disminuir el dolor, liberar restricciones fasciales y recuperar la elasticidad del tejido mediante un proceso de mecanotransducción, es decir, una estimulación mecánica que genera respuestas biológicas capaces de reorganizar el tejido, mejorar la circulación y favorecer una cicatrización más funcional.
Desde esta perspectiva, Pons defiende un tratamiento global del sistema fascial.
“La fascia es un sistema continuo. No podemos tratar solo la zona intervenida, sino trabajar el cuerpo de forma global para obtener resultados reales”.
En este enfoque se emplea la técnica de Pauline Rolf, basada en un abordaje integral que no se limita al área intervenida, sino que incluye estructuras alejadas de la lesión, como el cuello, la región occipital y las cadenas fasciales posteriores, antes de actuar sobre la zona afectada. Las maniobras incluyen técnicas de hidratación tisular, movilización y liberación del tejido para prevenir la consolidación de la fibrosis y mejorar la calidad del tejido cicatricial.
Yvette Pons concluye que la fibrosis postoperatoria puede tratarse tanto en fases recientes como en procesos crónicos, siempre que exista una correcta valoración y un tratamiento adaptado a cada paciente.
“Toda fibrosis, reciente o tardía, tiene tratamiento y debe tratarse. La prevención siempre es la mejor opción y una buena evaluación es fundamental para evitar complicaciones”.
Asimismo, recuerda que el proceso de formación de fibrosis se produce principalmente durante las primeras fases de la cicatrización, por lo que las intervenciones tardías no generan un aumento de la fibrosis ni del edema. Incluso fibrosis con años de evolución pueden mejorar mediante un abordaje basado en radiofrecuencia, ultrasonido terapéutico y ejercicio terapéutico.