Para la especialista, los cabellos rubios no son necesariamente los más perjudicados durante el verano, aunque sí requieren un diagnóstico más preciso y cuidados adaptados a su historial.
Los rubios naturales y los coloreados comparten muchas de las mismas amenazas, pero no reaccionan igual. Mientras que el cabello natural suele conservar mejor su equilibrio estructural, un rubio coloreado necesita proteger tanto la fibra como el trabajo técnico realizado en el salón.
“Un rubio bien construido y mantenido puede llegar al final del verano en excelentes condiciones. No se trata de renunciar al color, sino de respetar los límites del cabello”.
Aunque cada melena requiere un diagnóstico individual, Viktoria Petrova recomienda seguir tres pautas generales antes del verano:
Radiación solar
La radiación ultravioleta degrada progresivamente los pigmentos naturales y cosméticos, reduce el brillo y favorece la pérdida de hidratación al alterar la capa lipídica que protege la cutícula.
“Lo importante es reducir el impacto acumulativo de las radiaciones”, explica la experta, que recomienda utilizar fotoprotección capilar, reaplicarla durante el día y complementar la protección con un sombrero cuando la exposición solar sea intensa.
Cloro
Aunque popularmente se asocia al tono verdoso de algunos cabellos rubios, Petrova aclara que el cloro facilita principalmente la adhesión de minerales como el cobre a las fibras más porosas.
Como medida preventiva, aconseja mojar previamente el cabello con agua dulce antes de entrar en la piscina.
Agua de mar
La sal aporta inicialmente volumen, pero con el paso de las horas favorece la deshidratación y reduce la flexibilidad de la fibra.
Entre los consejos más habituales que comparte con sus clientas figura aplicar una mascarilla nutritiva antes de acudir a la playa, recoger el cabello en una trenza y aclararlo con abundante agua dulce al finalizar la jornada.
Viento
El viento no suele romper el cabello directamente, pero favorece la aparición de nudos y aumenta la fricción durante el cepillado.
Por ello, la especialista recomienda optar por recogidos suaves en los días más ventosos, desenredar siempre desde las puntas y utilizar productos sin aclarado que faciliten el deslizamiento del cepillo.
Humedad
Permanecer muchas horas con el cabello mojado tampoco resulta beneficioso, ya que la fibra se vuelve más vulnerable y el cuero cabelludo puede resentirse con el calor.
Para evitarlo, Petrova aconseja retirar el exceso de agua con una toalla de microfibra, desenredar el cabello con suavidad y evitar recogidos tirantes mientras permanezca húmedo.
Después de años analizando cientos de melenas, Viktoria Petrova asegura que quienes mejor conservan su rubio no son quienes utilizan más productos, sino quienes entienden realmente las necesidades de su cabello.