El calor y la exposición solar aceleran la pérdida de hidratación, por lo que la experta recomienda recurrir a activos nutritivos como el aceite de cacay, aceites vegetales ligeros y adaptógenos como el jiaogulan, destinados a favorecer la elasticidad, la suavidad y la vitalidad de la piel.
Una piel correctamente hidratada y nutrida también ayuda a mantener un tono más uniforme, luminoso y duradero. En este sentido, Muñoz destaca ingredientes como la centella asiática, el aceite de cacay o la manteca de karité para contribuir a preservar la elasticidad y evitar la sequedad.
El destino de vacaciones es otro aspecto que conviene tener en cuenta al recomendar una rutina. En la playa, la combinación de sol, sal y viento incrementa la tendencia a la deshidratación. Ki Care propone, en estos casos, reforzar la nutrición de la piel y el cabello y recurrir a productos calmantes después de la exposición solar.
En la montaña, en cambio, el aire suele ser más seco y las variaciones de temperatura pueden ser mayores. Para estas condiciones, la firma recomienda ingredientes nutritivos y reparadores como las ceramidas vegetales, la centella asiática y los adaptógenos botánicos, además de productos que contribuyan a reforzar la barrera cutánea y mantener una hidratación prolongada.
Adaptar los cuidados al verano no significa multiplicar los pasos de la rutina. Para Beatriz Muñoz, la clave está en seleccionar mejor los productos y activos en función de las nuevas necesidades de la piel.
“Las altas temperaturas, la exposición solar, el viento, la sal marina o el aire seco de la montaña hacen que la piel pierda agua más fácilmente y se muestre más sensible. Por eso, esta época del año invita a priorizar la hidratación, la protección antioxidante y la reparación de la barrera cutánea”, señala.
La especialista también aconseja optar por texturas ligeras, reforzar la nutrición y prestar atención a ingredientes calmantes e hidratantes, como los aceites ricos en antioxidantes o el ácido hialurónico.
“En definitiva, el verano nos recuerda que una piel luminosa no es solo una cuestión de sol, también de equilibrio, hidratación y cuidado constante”, concluye Muñoz.