Zona estética
Ashwagandha: un activo adaptógeno para cuidar la piel ante el cambio de estación
El paso del verano al otoño puede alterar el equilibrio de la piel y favorecer la aparición de sequedad, sensibilidad o falta de vitalidad. La ashwagandha se incorpora a la cosmética como un activo adaptógeno con propiedades antioxidantes y calmantes.
La llegada del otoño trae consigo un cambio de temperaturas, menos horas de luz y la vuelta a las rutinas habituales. Factores que pueden repercutir también en el estado de la piel y que convierten este periodo en un momento especialmente interesante para que el profesional de la estética revise y adapte los protocolos de cuidado a las nuevas necesidades cutáneas.
Entre los ingredientes que están ganando presencia en cosmética se encuentra la ashwagandha, una planta medicinal procedente de la India, presente también en algunos países africanos y de Oriente Medio, y utilizada desde hace siglos en la tradición ayurvédica. Considerada un adaptógeno, destaca por su capacidad para ayudar al organismo a responder frente a situaciones de estrés físico y emocional.
Aplicada al ámbito cosmético, la ashwagandha se utiliza principalmente por sus propiedades antioxidantes y calmantes, especialmente interesantes en pieles sometidas al estrés ambiental o que presentan sensibilidad, sequedad o alteraciones relacionadas con el exceso de sebo.
Ashwagandha frente al estrés de la piel
El estrés y el aumento de los niveles de cortisol pueden repercutir en diferentes procesos cutáneos y afectar al colágeno y la elastina. En este contexto, la ashwagandha se presenta como un ingrediente de interés para acompañar protocolos destinados a mantener la piel equilibrada y protegida.
“Es rica en antioxidantes que protegen la piel del daño ambiental, con propiedades antiinflamatorias que la calman. Para el acné, por ejemplo, es perfecta al equilibrar la producción de sebo, o para la caída del cabello en otoño, eccemas o piel extremadamente sensible. Además de suplementos o en infusiones, suele utilizarse en cremas y sérums con el fin de desestresar y desinflamar la piel”, explica Julia Smith, directora de producto de la firma española Ki Care.
La raíz es la parte de la ashwagandha más utilizada y puede encontrarse en diferentes formulaciones cosméticas, desde cremas hidratantes y sérums antiedad hasta lociones corporales y mascarillas capilares.
Para el profesional de la estética, su presencia en formulaciones destinadas a pieles sensibilizadas o sometidas a estrés abre una vía más dentro de los protocolos orientados a calmar, hidratar y reforzar el cuidado cutáneo durante los cambios estacionales.
Una mascarilla nocturna con ashwagandha
Ki Care incorpora este adaptógeno a su Mascarilla Nocturna Antiedad, una fórmula ‘proage’ diseñada para actuar durante las horas de descanso.
Además de ashwagandha, el producto contiene ceramidas, manteca de karité y jiaogulan, otro adaptógeno utilizado por la firma en sus cosméticos. Según Ki Care, la combinación de estos ingredientes contribuye a proteger las células cutáneas frente a la luz visible artificial de las pantallas, además de ayudar a revitalizar la piel y mejorar su apariencia cuando presenta signos de fatiga.
La propuesta resulta especialmente vinculada al cuidado nocturno, un momento que puede aprovecharse dentro de las recomendaciones domiciliarias posteriores al tratamiento profesional para favorecer la hidratación y el confort de la piel.
La Mascarilla Nocturna Antiedad de Ki Care se presenta en formato de 50 ml y tiene un P. V. P. de 25 euros.