Opinión
La temporada “milagro”
NOTA: incluir la fotografía del autor en la revista, utilizar las dos opciones de destacados en caso de ser necesarias.
Después de tórrido verano en el que hemos soñado con aires acondicionados y unos más que otros hemos estirado más el brazo que la manga, vuelve el curso habitual de cada año.
Ha llegado una tenpordada mágica. Una temporada de milagros en nuestros salones de peluquería. Igual que la estética tiene su operación bikini, donde después de un invierno en el que nos hemos hartado de torreznos queremos lucir un cuerpo diez sobre diez, en esta nueva temporada nos toca a los peluqueros buscar nuestras mejores artes para recuperar en la clienta todo aquello que ella no ha hecho por su cabello en el verano.
El cloro, el sol, la sal, el sudor y la falta de cuidado dejan nuestros cabellos en un estado lamentable. Pensamos que con un buen bronceado ibicenco ya lucimos para un chiringuito con DJ y unas cuantas birras.
Da igual la edad, da igual la situación económica; el verano es relax y ello implica también que nuestras formas y vestimentas se relajan. Lejos quedan ya aquellas fiestas marbellís donde la gente guapa lucía para el siguiente número del HOLA. Hoy, con un buen “selfie” de recuerdo, nos basta.
Todo lo invertimos en un viaje, muchas veces financiado, que deberemos devolver a lo largo de un nuevo ejercicio que se nos volverá hacer eterno, pero que siempre pasa rápido. ¡El tiempo es la gran estafa de la vida!
Este año la diferencia es que nuestra vuelta viene cargada de muchas noticias. No voy a hablar del panorama político, porque ya es cómico de por sí en circunstancias normales, este año además se le añade el calificativo de penoso por cuanto estamos viendo y viviendo.
Nuestra cesta de la compra se ha disparado de un tiempo a esta parte; y hoy, personas de cualquier clase, vemos cómo se nos ha multiplicado la factura para llenar la despensa. Da igual nuestra clase social, si tenemos ayuda o lo sufrimos en propia carne, todos sabemos que unas judías verdes van a ocho euros el kilo. ¡Qué barbaridad! ¿A dónde vamos a llegar? exclaman las amas, amos y ames de casa en un contexto en el que no deflactan la tarifa del IRPF sobre nuestros sueldos desde hace más de una década.
No recuerdo a cuánto iban las judías verdes en 2015, pero sé que rondaban el euro o máximo dos.
Milagros es poco lo que nos ocupa este año 2026 para hacer ver a nuestra clienta que los servicios de peluquería siguen siendo baratos en nuestro país, que somos profesionales de un oficio maravilloso que implica grandes sacrificios y mucha vocación.
Milagros es en lo que tenemos que emplear para conseguir recuperar de una vez y en una hora lo que nuestra clienta no ha querido o podido hacerse durante la etapa estival, estando de vacaciones.
Milagros es lo que llevamos haciendo toda la vida y vamos a seguir haciendo para mantener nuestros puestos de trabajo y nuestra ilusión en esta profesión, para dejar a la gente guapa, aunque no se cuiden el pelo y a veces no lo sepan agradecer.
Todo lo invertimos en un viaje, muchas veces financiado, que deberemos devolver a lo largo de un nuevo ejercicio que se nos volverá hacer eterno, pero que siempre pasa rápido. ¡El tiempo es la gran estafa de la vida!