Informe 2025 y tendencias 2026
Del tono al diseño del color: cómo está cambiando la coloración en el salón
La coloración profesional entra en 2026 con una premisa clara: el color ya no se entiende como un resultado aislado, sino como una construcción técnica que combina diagnóstico, personalización y visión a largo plazo. En este nuevo escenario, las tendencias cromáticas siguen siendo relevantes, pero pierden protagonismo frente a las técnicas de aplicación, que son las que realmente marcan la diferencia en el salón y definen el valor del servicio.
El profesional ya no compite solo por el tono más demandado, sino por su capacidad para adaptar el color al rostro, al estilo de vida y a la evolución natural del cabello. Y es precisamente aquí donde técnicas como el ‘hair contouring’ se convierten en la técnica del momento.
Del color uniforme a la arquitectura del color
Durante años, la tendencia estuvo dominada por contrastes marcados, efectos visibles y técnicas reconocibles a simple vista. En 2025, el sector da un giro hacia una coloración más arquitectónica, donde el color se diseña para acompañar la morfología del rostro y el movimiento natural del cabello.
El ‘hair contouring’ se inspira en principios clásicos del visagismo y el maquillaje profesional: iluminar, sombrear y equilibrar volúmenes. Aplicado al cabello, se traduce en una colocación estratégica de luces y sombras que realza facciones, suaviza rasgos y aporta dimensión sin recurrir a contrastes extremos.
Esta técnica, presente en formaciones internacionales y pasarelas profesionales, responde además a una demanda creciente del cliente: resultados sofisticados, naturales y con un crecimiento armónico.
Menos mantenimiento, más inteligencia técnica
Uno de los grandes cambios que definen la coloración profesional en 2025 es la relación del cliente con el mantenimiento. El consumidor valora cada vez más los colores que envejecen bien, que no exigen visitas constantes al salón y que mantienen su estética con el paso de las semanas.
Las técnicas de transición difusa, los microrreflejos integrados y el ‘color melting’ evolucionan hacia aplicaciones más precisas y menos evidentes, donde el crecimiento deja de ser un problema para convertirse en parte del diseño del color.
Entonces nos encontramos con que el ‘hair contouring’ encaja de forma natural, ya que no se basa en patrones rígidos, sino en adaptaciones personalizadas que respetan la base natural y permiten una evolución estética más prolongada.
Tonos en tendencia: el color como complemento, no como protagonista
Aunque la técnica gana peso, las paletas cromáticas siguen evolucionando y acompañan esta nueva forma de trabajar el color. En 2025 y con proyección clara hacia 2026, predominan los tonos que refuerzan la naturalidad y la luminosidad:
- Castaños multidimensionales con matices cálidos y fríos equilibrados.
- Rubios cremosos y ‘beige’, trabajados desde la profundidad y no desde la decoloración extrema.
- Cobrizos y rojizos profundos, más apagados y sofisticados.
- Transiciones suaves hacia grises y canas integradas.
Estos tonos no buscan imponerse, sino potenciar la técnica. El color deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en una herramienta al servicio de la forma, el movimiento y la identidad del cliente.
El papel del diagnóstico en la coloración del futuro
La evolución técnica de la coloración no puede desligarse del diagnóstico. En 2025, el profesional que lidera el servicio de color es aquel que diagnostica antes de formular. Estado del cuero cabelludo, porosidad, densidad, historial químico y expectativas reales del cliente condicionan tanto la técnica como la elección del tono.
El ‘hair contouring’, en este sentido, exige una lectura precisa del rostro y del cabello, reforzando el papel del peluquero como asesor experto y alejándolo del modelo de aplicación estándar.
Esta forma de trabajar conecta directamente con una peluquería más profesionalizada, donde el conocimiento técnico y la capacidad de prescripción se convierten en el verdadero valor diferencial.
2026: hacia una coloración más estratégica y personalizada
La proyección hacia 2026 apunta a una coloración aún más integrada en la experiencia global del salón. Técnicas como el ‘hair contouring’ no se plantean como una moda puntual, sino como parte de un lenguaje técnico que seguirá evolucionando con el apoyo de la digitalización, el análisis visual y la formación avanzada.
El futuro de la coloración profesional pasa por menos fórmulas universales y más decisiones estratégicas, por colores que acompañan al cliente en el tiempo y por técnicas que refuerzan la fidelización y el valor del servicio.
En esta nueva etapa, el color deja de gritar para empezar a hablar con precisión. Y el profesional que domina la técnica, interpreta el rostro y entiende el negocio es quien marcará el rumbo de la peluquería en los próximos años.
El ‘hair contouring’, en este sentido, exige una lectura precisa del rostro y del cabello, reforzando el papel del peluquero como asesor experto y alejándolo del modelo de aplicación estándar
La proyección hacia 2026 apunta a una coloración aún más integrada en la experiencia global del salón