Negocio
La nueva peluquería se construye desde el diagnóstico capilar
La peluquería profesional ya no se define únicamente por la destreza técnica ni por el resultado final frente al espejo. El sector avanza hacia una nueva etapa en la que el verdadero valor del servicio comienza antes de cortar, teñir o tratar el cabello, comienza en la capacidad del profesional para observar, analizar y comprender. El diagnóstico capilar deja de ser un recurso puntual para convertirse en una herramienta estratégica que marca la diferencia entre un servicio estandarizado y una experiencia realmente personalizada.
Hoy, el cliente llega al salón más informado, más exigente y con expectativas claras. Busca respuestas, argumentos y soluciones adaptadas a sus necesidades reales, no solo un resultado inmediato. Es precisamente aquí donde el diagnóstico capilar cobra un papel central y donde la peluquería empieza a hablar el lenguaje de la salud, la prevención y el asesoramiento experto.
El estudio Peluquería: una nueva etapa, elaborado por Stanpa y Key-Stone Research Consulting, analiza esta transformación a partir de una muestra representativa de 825 salones de peluquería en España. Sus conclusiones son claras: la nueva era del sector comienza en el diagnóstico y en la forma de construir el servicio desde el conocimiento.
De práctica puntual a herramienta estratégica
Los datos confirman que el diagnóstico capilar ha dejado de ser una práctica marginal. El 37% de los salones lo realiza siempre, ya sea con todos los clientes (23%) o de forma sistemática, principalmente con nuevos clientes (14%). A esta cifra se suma un 29% que lo aplica cuando detecta que es necesario, lo que indica que dos de cada tres salones incorporan el diagnóstico capilar de algún modo en su servicio.
Sin embargo, el estudio también refleja una realidad fragmentada. Un 28% de los salones aún no realiza diagnósticos y un 5% solo lo hace de forma muy ocasional. Esta diferencia marca una frontera clara entre dos modelos de negocio: el salón que sigue operando desde la intuición y la experiencia acumulada y aquel que avanza hacia un servicio estructurado, argumentado y orientado a la salud capilar.
Quién lidera el cambio dentro del sector
El enfoque más estructurado del diagnóstico capilar es significativamente más frecuente en determinados perfiles de salón. Destacan los negocios gestionados por profesionales ‘millennials’, donde la implantación alcanza el 53%, frente al 37% de la media del sector. También presenta mayores niveles de adopción en salones ‘Medium-Large’ (51%) y en aquellos de apertura reciente entre 2016 y 2025 (52%).
En el extremo opuesto, se sitúan los salones gestionados por ‘boomers’, con un 19% de implantación, y los salones ‘Small’, donde el diagnóstico sistemático desciende al 22%. Estos datos no hablan solo de edad o tamaño, sino de visión de negocio. Los salones más recientes o en proceso de transformación tienden a integrar el diagnóstico como parte natural del servicio, mientras que otros aún lo perciben como un complemento prescindible.
Diagnóstico capilar y reposicionamiento del salón
Más allá del dato cuantitativo, el estudio apunta a una lectura estratégica clara: el diagnóstico capilar es una ficha clave para reforzar el asesoramiento, la personalización y el posicionamiento en salud capilar. En un panorama actual en donde el cliente compara, pregunta y exige coherencia, el diagnóstico permite justificar decisiones técnicas, prescripciones de producto y propuestas de tratamiento con argumentos profesionales sólidos.
La nueva etapa de la peluquería no se construye desde el “qué hacemos”, sino desde el “por qué lo hacemos”. El diagnóstico es el punto de partida que permite al profesional evolucionar de ejecutor técnico a asesor experto, elevando el valor percibido del servicio y fortaleciendo la relación con el cliente.
El futuro del sector: tres pilares que redefinen los servicios
El estudio identifica tres grandes pilares sobre los que se apoyará el futuro de la peluquería profesional, todos ellos estrechamente vinculados a la evolución de los servicios y al papel del diagnóstico capilar.
Innovación en servicios
Los servicios evolucionan hacia propuestas más personalizadas, sostenibles y orientadas al bienestar. Ganan protagonismo las coloraciones naturales, los tratamientos capilares especializados y los rituales diseñados a partir de un diagnóstico previo. La experiencia sensorial y el asesoramiento experto dejan de ser un valor añadido para convertirse en parte esencial del servicio.
Digitalización al servicio de la personalización
La digitalización se integra de forma progresiva en el salón como herramienta para mejorar la experiencia y la fidelización. CRM, análisis de datos, aplicaciones de visagismo, espejos inteligentes y sistemas de reserva ‘online’ facilitan el seguimiento del cliente y la personalización del servicio a largo plazo, sin perder la esencia artesanal del oficio.
Profesionalización de los equipos
El avance hacia servicios basados en diagnóstico exige equipos más formados y polivalentes. Técnica, comunicación, capacidad de asesoramiento y competencias digitales se convierten en habilidades clave, apoyadas en una formación reglada y continua que combine teoría y práctica.
Cómo debe reposicionarse el salón hoy
Los datos dibujan con claridad el camino. El salón que quiera competir en la nueva etapa de la peluquería profesional debe integrar el diagnóstico capilar como parte estructural del servicio, y no como una acción puntual. Esto implica tiempo, formación y metodología, pero también una oportunidad clara de diferenciación.
Reposicionar los servicios pasa por hablar más de cuero cabelludo, de salud, de prevención y de tratamientos a medio y largo plazo. Pasa por construir discursos profesionales sólidos y utilizar el diagnóstico como punto de partida para la personalización, la prescripción y la fidelización.
La peluquería es un sector cada vez más polarizado, donde algunos salones avanzan hacia modelos de alto valor y otros permanecen anclados en la ejecución básica, el diagnóstico capilar gana terreno como uno de los elementos que marcarán la diferencia entre mantenerse o evolucionar.