Uno de los motivos de consulta más habituales en el salón es la sensación de que el cabello vuelve a ensuciarse pocas horas después del lavado. Aunque el exceso de producción de sebo puede ser una de las causas, también influyen otros factores como un aclarado insuficiente, el uso de productos inadecuados, el contacto constante con el cabello o la dureza del agua. Según Ana Martínez, Education Manager de Franck Provost, adaptar la rutina de cuidado al tipo de cuero cabelludo resulta fundamental para prolongar la sensación de limpieza y mantener el cabello en mejores condiciones.
La especialista resume las principales recomendaciones en tres pautas sencillas que el profesional puede trasladar a sus clientes:
Según la firma, estos hábitos contribuyen a controlar la producción de sebo y favorecen que el cabello conserve durante más tiempo un aspecto limpio, ligero y brillante. Asimismo, destacan que la elección del champú adecuado es uno de los factores que más influye en el equilibrio del cuero cabelludo.
Con el objetivo de adaptarse a distintos tipos de cabello y cuero cabelludo, Franck Provost propone cuatro referencias específicas.
Formulado con ácido hialurónico y té blanco, este champú ayuda a hidratar la fibra capilar, sellar los activos en el interior del cabello y mejorar su calidad. Además, está indicado para neutralizar los reflejos amarillos en cabellos decolorados, rubios, blancos o grises.
Su fórmula incorpora vitamina C, con acción antioxidante, para ayudar a estabilizar los pigmentos del color y prolongar su duración. También contiene extracto de neroli, que contribuye a hidratar, nutrir y proteger la fibra capilar, favoreciendo la luminosidad del color.
Enriquecido con raíz de maca y alga morena, está formulado para estimular el crecimiento del cabello favoreciendo la multiplicación celular. Según la firma, también ayuda a prevenir la caída, restaurar la fibra debilitada y proteger el cabello frente a las agresiones externas que contribuyen a su adelgazamiento.
Esta referencia combina agua de coco y aceite de chía para reparar y fortalecer la fibra capilar, aportando brillo, flexibilidad y suavidad. Además, ayuda a mejorar la hidratación del cuero cabelludo y a prevenir la deshidratación del cabello.
Para Franck Provost, mantener el cabello limpio durante más tiempo no depende únicamente de la frecuencia de lavado, sino de un diagnóstico adecuado del cuero cabelludo y de la elección de los productos más indicados para cada necesidad.
Una correcta rutina de higiene, junto con productos adaptados al estado del cabello y del cuero cabelludo, permite mejorar el equilibrio capilar y contribuir a que la melena conserve durante más tiempo un aspecto saludable, brillante y cuidado.