Si durante otras etapas las principales preocupaciones pueden ser el encrespamiento o el exceso de grasa, a partir de los 40 el cuero cabelludo cobra un protagonismo especial. Con el paso de los años puede disminuir su capacidad para mantenerse equilibrado y aparecer sensibilidad, sequedad, picor o una mayor caída del cabello.
“Cada vez entendemos mejor que un cabello bonito nace de un cuero cabelludo sano. Es exactamente igual que ocurre con la piel del rostro: si la base no está equilibrada, ningún tratamiento conseguirá todo su potencial”, señala Aluart.
Entre las opciones propuestas por la experta se encuentra incorporar una vez por semana un exfoliante específico para el cuero cabelludo. La nota destaca Kinactif nº8 Anti-Dandruff Purifying Scrub, de Kin Cosmetics, formulado con prebióticos, AHA y niacinamida para favorecer la renovación celular, la hidratación y el equilibrio de la microbiota y la producción de sebo.
Notar que la coleta es más fina o que la melena ha perdido volumen no significa necesariamente que exista una mayor caída. En algunos casos, el nuevo cabello nace con un diámetro menor y completa ciclos de crecimiento más cortos. La disminución de estrógenos que comienza durante la perimenopausia puede influir en este proceso.
Como propuesta específica, la experta menciona Calecim, un tratamiento con PTT-6, un complejo patentado de proteínas bioactivas derivadas de células madre, orientado a favorecer un entorno adecuado para el folículo.
Otro de los cambios habituales con el paso de los años es la disminución de la producción natural de grasa. Como consecuencia, la fibra puede perder hidratación y presentar un aspecto más áspero, apagado y vulnerable a la rotura.
En este punto, el cuidado no debería limitarse a aplicar una mascarilla ocasional. Aluart recomienda incorporar tratamientos reparadores que ayuden a fortalecer la fibra. Entre las propuestas recogidas en la nota figura Daily Hair Repair & Defense Trio, de Perricone MD, formulado con queratina, aminoácidos y proteínas reparadoras y especialmente dirigido a cabellos castigados por la coloración, las herramientas térmicas o la exposición solar acumulada.
La aparición de las canas no supone únicamente un cambio de color. El cabello blanco puede presentar características diferentes, como mayor grosor y porosidad, menor brillo y más dificultad para manejarlo. Por ello, puede necesitar fórmulas más nutritivas que contribuyan a mantener la flexibilidad y facilitar el peinado.
Entre los productos mencionados se encuentra Iles Grey Delay Booster, de Iles Formula, un tratamiento que, según la información facilitada por la firma, está formulado para estimular la síntesis de melanina y la actividad antioxidante en el folículo piloso y proteger los melanocitos frente a los efectos asociados al envejecimiento
Para el profesional de la peluquería, entender estos cambios permite ir más allá del cuidado estético y adaptar el diagnóstico y las recomendaciones a las nuevas características del cabello y del cuero cabelludo. Igual que la rutina facial evoluciona con los años, los cuidados capilares también deberían hacerlo.
“No se trata de luchar contra la edad, sino de entender qué necesita el cabello en cada etapa. Con pequeños cambios y los tratamientos adecuados podemos conservar durante mucho tiempo una melena fuerte, brillante y con movimiento”, concluye Nuria Aluart.