El interés por esta coloración está creciendo rápidamente. Según un estudio de la plataforma Fresha aportado en la información facilitada, sus búsquedas han aumentado un 1100% en solo tres meses.
El resultado se mueve entre el castaño chocolate, el caramelo y la miel, pero sin alcanzar el rubio. Para el profesional, el verdadero reto está en conseguir el contraste adecuado sin perder profundidad.
“Para que funcione, tiene que existir contraste, aunque sea muy delicado. Si aclaramos todo el cabello por igual, perdemos la profundidad que hace bonito este color. Lo ideal es colocar los reflejos estratégicamente y adaptarlos tanto al tono de base como a la piel”, añade.
Al tratarse de una coloración personalizada, no existe una única técnica para conseguirla. En bases oscuras, Kuki Giménez señala el ‘balayage’ cálido como una de las opciones más favorecedoras, ya que permite aclarar mechones seleccionados evitando líneas demasiado marcadas y favoreciendo un crecimiento natural.
Cuando se busca aportar algo más de luminosidad, el profesional puede recurrir al ‘foilyage’, que combina el efecto barrido del ‘balayage’ con el uso de papel de aluminio.
“Yo pediría reflejos miel, caramelo o dorado tostado, evitando que queden demasiado amarillos. También es importante aclarar que queremos conservar una raíz profunda y que las mechas se fundan con la base, no que aparezcan como franjas separadas”, señala la estilista.
Los mechones frontales pueden trabajarse ligeramente más claros para iluminar el rostro, pero sin necesidad de recurrir a un ‘money piece’ excesivamente marcado. La clave está en conseguir que el resultado recuerde a un cabello aclarado progresivamente por el sol.
Una de las ventajas del Golden Hour Brunette es su capacidad para personalizarse. En pieles cálidas, los reflejos miel, avellana y caramelo resultan especialmente adecuados, mientras que en pieles más frías pueden trabajarse matices beige dorado o caramelos menos anaranjados.
La técnica tampoco está condicionada por la longitud. “Favorece mucho a las melenas largas y con capas, porque los distintos tonos se aprecian mejor, pero también queda precioso en un ‘bob’ o en un corte a la altura de la clavícula. No depende tanto del largo como de colocar bien la luz”, explica Giménez.
Uno de los retos técnicos de esta tendencia es mantener unos reflejos cálidos y luminosos sin que evolucionen hacia tonos excesivamente cobrizos o anaranjados.
La hidratación y el mantenimiento del cabello coloreado desempeñan aquí un papel fundamental. “La decoloración, aunque sea suave, levanta la cutícula y vuelve la fibra más porosa. Cuando la superficie está dañada, el color pierde intensidad y el cabello refleja peor la luz. Una melena brillante siempre hace que el color parezca más bonito y cualquier peinado luzca más. Por eso recomiendo alternar un champú protector del color con una mascarilla nutritiva y no abusar de productos muy astringentes”, explica la experta.
Los productos matizadores también pueden utilizarse, aunque con precaución. Un uso excesivo de champús azules podría neutralizar precisamente los matices cálidos que caracterizan esta coloración.
Sol, cloro y sal pueden acelerar la pérdida de color y aumentar la sequedad de las zonas aclaradas. Por ello, el mantenimiento domiciliario debe formar parte del asesoramiento realizado desde el salón.
Aclarar el cabello con agua dulce después del baño, utilizar protección capilar frente al sol y aplicar un protector térmico antes del secador, la plancha o las tenacillas son algunos de los cuidados recomendados.
El mantenimiento domiciliario es fundamental para prolongar el brillo y conservar los matices cálidos del Golden Hour Brunette entre visitas al salón. Estas son cinco propuestas para recomendar al cliente:
1. Bain Chroma Respect, de Kérastase
Champú dirigido a cabellos teñidos finos o de grosor medio que necesitan una limpieza suave sin renunciar a la hidratación. Su fórmula incorpora aminoácidos, ácido láctico y ácido tartárico para cuidar la fibra, preservar el color y mantener el cabello flexible. Resulta especialmente interesante cuando las zonas aclaradas presentan mayor sensibilización. P.V.P.: 22,99 euros.
Bain Chroma Respect, de Kérastase
2. Vitamino Color Shampoo, de L’Oréal Professionnel
Formulado para prolongar la intensidad del color y ayudar a mantener el brillo, incorpora resveratrol, un ingrediente antioxidante que contribuye a proteger la fibra frente a las agresiones externas. Su limpieza suave ayuda a conservar la manejabilidad y luminosidad de los reflejos dorados. P.V.P.: 19,99 euros.
Vitamino Color Shampoo, de L’Oréal Professionnel
3. Acidic Color Gloss, de Redken
Su fórmula sin sulfatos y con pH ácido está diseñada para ayudar a sellar la cutícula y potenciar el brillo del cabello coloreado. Una opción para aquellos clientes que perciben que su castaño pierde luminosidad pocas semanas después del servicio de coloración. P.V.P.: 19,99 euros.
4. Color Brilliance, de Wella Professionals
Este champú está formulado para limpiar el cabello coloreado y ayudar a conservar la intensidad del color durante más tiempo. Puede complementarse con el acondicionador o la mascarilla de la misma gama cuando la fibra necesite un aporte adicional de nutrición. P.V.P.: 11,99 euros.
Color Brilliance, de Wella Professionals
5. Color Security Shampoo, de Color Wow
Una propuesta formulada para limpiar el cabello sin dejar residuos que puedan restar brillo o alterar visualmente el color. Contiene agentes limpiadores suaves y proteínas hidrolizadas para cuidar la fibra y está especialmente indicado para melenas coloreadas que buscan mantener ligereza, movimiento y luminosidad. P.V.P.: 19,99 euros.
Color Security Shampoo, de Color Wow