“Nuestro trabajo es conseguir el personaje, pero el actor debe terminar el proyecto con su cabello en las mejores condiciones posibles”

Entrevista a Alexis Continente: El arte invisible de la posticería en Hollywood

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Cuando en el sector hablamos de Alexis Continente, a muchos profesionales se les abren los ojos. Y no es para menos. Estamos ante el “peluquero catalán de Hollywood”, un profesional que ha llevado su talento desde Barcelona hasta algunas de las mayores producciones de la industria cinematográfica internacional.
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Su nombre aparece en los equipos de peluquería de películas como ‘La casa Gucci’, ‘Ferrari’, ‘Megalópolis’, ‘El último duelo’, ‘Asesinato en el Orient Express’, ‘Mamma Mia! Una y otra vez’, ‘Thor: El mundo oscuro’ y ‘Vengadores: La era de Ultrón’. También ha trabajado directamente con intérpretes como Adam Driver, Scarlett Johansson, Chris Hemsworth, Matt Smith y Thomasin McKenzie.
En ‘La casa Gucci’ se encargó personalmente de la caracterización capilar de Adam Driver, quien interpretó a Maurizio Gucci. La producción recibió una nominación al Óscar a mejor maquillaje y peluquería. Continente también integró el equipo de la tercera temporada de ‘Penny Dreadful’, nominado a los premios Emmy y a los galardones del sindicato estadounidense de maquilladores y peluqueros.
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¿Quién mejor que un profesional acostumbrado a modificar edades, épocas, densidades y siluetas para descubrirnos las posibilidades de la posticería? Pelucas, extensiones y piezas parciales forman parte de las herramientas con las que Alexis Continente construye personajes capaces de resistir el primer plano, el movimiento, las exigencias del rodaje y la precisión de las cámaras de alta definición.
Alexis, a quien ya habíamos tenido el placer de entrevistar en PlanetLook, regresa a nuestras páginas para explicarnos cómo se elige, prepara e integra cada pieza. Además, traslada al profesional del salón una máxima esencial: observar primero a la persona, definir el resultado y emplear únicamente la intervención necesaria para que la transformación parezca realmente suya.

En el cine, el cabello ayuda a construir la edad, la personalidad y la historia de un personaje. ¿Cómo decides si una transformación requiere extensiones, posticería o una peluca completa?

Para mí, la decisión nunca empieza por la técnica, sino por el personaje. Primero intento entender quién es, de dónde viene, su edad, el momento histórico, su situación social y también qué queremos contar visualmente sobre él. A partir de ahí, buscamos cuál es la mejor herramienta para conseguirlo.
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Muchas veces no necesitas una transformación completa. Una pequeña pieza, unas extensiones colocadas estratégicamente o un cambio de densidad pueden modificar muchísimo una silueta y hacer que el actor se vea diferente sin que el público sepa exactamente por qué. Otras veces necesitamos cambiar completamente la línea frontal, la densidad, el color, la textura o, incluso, la forma de la cabeza. En esos casos, una peluca puede ofrecer mucha más libertad.
También hay una parte muy práctica. Debemos pensar en el cabello real del actor, pero también en la continuidad, cuánto dura el rodaje, cuántas veces vamos a repetir ese aspecto y cuánto tiempo tenemos cada mañana. En cine no basta con crear algo bonito: tiene que poder reproducirse exactamente durante semanas o meses.

¿Qué aspectos deben analizarse antes de elegir y colocar unas extensiones o una pieza de posticería?

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Todo. Antes de añadir cabello, tienes que entender perfectamente el que ya tienes delante. La densidad es fundamental porque determina qué puede soportar el cabello y también cuánto necesitas añadir. Pero para mí son igualmente importantes la textura, el movimiento, el color y, sobre todo, cómo se comporta ese cabello de manera natural.
También debemos estudiar el cuero cabelludo y el estado de la fibra. Si trabajas durante meses con un actor, no puedes pensar solamente en cómo va a quedar ese día. Tienes que pensar en cómo estará su cabello al final del proyecto.
Después está otro aspecto muy importante en cine: dónde va a estar la cámara. Una extensión o una pieza puede funcionar perfectamente vista desde delante y descubrirse al cambiar el ángulo, con el viento o cuando el actor se mueve.
Por eso intentamos estudiar el resultado prácticamente en trescientos sesenta grados y pensar siempre en cómo se va a comportar, no solamente en cómo se ve cuando está terminado y permanece quieto.

¿Cuáles son las claves para que las extensiones y la posticería se integren de manera natural y resulten imperceptibles incluso ante una cámara?

Creo que el secreto es que no exista una separación visual entre el cabello del actor y lo que hemos añadido. El color, la textura, la densidad, la dirección y el movimiento tienen que hablar el mismo lenguaje.
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A veces, el error consiste en querer añadir demasiado. Ante la cámara, muchas veces, menos es más. Si una pieza tiene demasiada densidad o está excesivamente perfecta, el ojo empieza a detectarla. El cabello natural tiene irregularidades, transparencias, pequeños cambios de color y movimiento. Intentamos conservar todo eso.
La preparación también es fundamental. Podemos modificar el color, cortar, texturizar o, incluso, envejecer una pieza para integrarla con el cabello real. Después hacemos pruebas de cámara.
Algo puede parecer perfecto delante del espejo y cambiar completamente cuando intervienen una lente, una determinada iluminación o una cámara de alta definición. Para mí, el resultado ideal es precisamente aquel en el que nadie piensa que hemos hecho nada.

Los cambios continuos, el calor y los productos de fijación pueden sensibilizar el cabello de los intérpretes. ¿Cómo previenes el daño durante un rodaje y qué protocolo sigues cuando la fibra necesita reparación?

La prevención es muchísimo más importante que intentar reparar después. En una película puedes trabajar sobre el mismo cabello prácticamente todos los días durante meses, así que tienes que tratarlo pensando a largo plazo.
Intentamos reducir al máximo el calor innecesario, utilizar protección térmica, controlar los procesos químicos y escoger muy bien los productos que empleamos diariamente. También es importante no crear tensión constantemente sobre las mismas zonas cuando trabajamos con extensiones, pelucas o recogidos.
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Además, observamos el cabello continuamente. Si empieza a perder elasticidad, hidratación o resistencia, adaptamos el trabajo antes de que exista un problema mayor. Introducimos tratamientos reparadores e hidratantes, reducimos los procesos agresivos y, cuando es posible, utilizamos posticería o pelucas precisamente para dejar descansar el cabello natural.
Para mí también existe una responsabilidad con el actor. Nuestro trabajo es conseguir el personaje que necesita la película, pero el intérprete tiene que terminar el proyecto con su cabello en las mejores condiciones posibles.
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¿Qué conocimientos de la peluquería cinematográfica podrían trasladarse al salón para responder a clientes que buscan más volumen, densidad, longitud o una transformación temporal de su imagen?

Muchísimos. Quizá lo más importante que puede aportar el cine es aprender a pensar primero en el resultado y después en la técnica.
No todas las personas que quieren más densidad necesitan una cabeza llena de extensiones. A veces, unas pocas extensiones muy bien colocadas, una pequeña pieza o, incluso, trabajar determinadas zonas pueden transformar completamente el cabello y mantener un resultado mucho más natural.
También creo que desde el cine podemos trasladar al salón una utilización mucho más creativa de la posticería. No debería asociarse solamente con una peluca completa o con la pérdida de cabello. Puede ser una herramienta fantástica para cambiar temporalmente una imagen, probar un flequillo, modificar un volumen, crear longitud o conseguir algo que quizá exigiría un proceso químico agresivo sobre el propio cabello.
Al final, aplicaría la misma filosofía que utilizo para crear un personaje: observar primero a la persona, entender qué queremos conseguir y utilizar la mínima intervención necesaria para que el resultado parezca suyo.
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Cuando el trabajo está bien hecho, no deberías ver la técnica; simplemente, deberías ver a la persona.
Antes de añadir cabello, tienes que entender perfectamente el que ya tienes delante
No todas las personas que quieren más densidad necesitan una cabeza llena de extensiones
Creo que desde el cine podemos trasladar al salón una utilización mucho más creativa de la posticería

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